Ser Historia @ Nacho Ares.com

Ser Historia 540
Notre Dame 28-4-2019

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No podríamos hacer más que dedicar un programa especial, al menos en su primera hora, al simbolismo y la historia de la catedral de Notre Dame. Lo hacemos en el cronovisor junto a Jesús Callejo. Luego nos visita Mario Agudo que acaba de sacar el libro El bestiario de las catedrales (Almuzara 2019) para hablarnos precisamente de las figuras bestiales que podemos ver en algunas catedrales como Notre Dame. Francisca Puertas es Profesora de Investigación en el CSIC y Dra. en ciencias Químicas. Además es autora de El papel de las mujeres en la ciencia y la tecnología (Santillana 2015) y de este tema nos habla. Nos visita tambiém José María Sadia quien en su sección El código románico nos habla del románico viajero centrado en el caso de Cerezo del Río Tirón (Burgos). El programa lo acabamos con José Antonio Ponseti quien nos presenta su novela Vuelo 19 (Suma de Letras 2019) y que habla de la desaparición en 1945 de un grupo de aviones en el polémico Triángulo de las Bermudas.

 

 

El incendio que sufrió la catedral de Notre Dame el pasado 15 de abril obligaba a que dedicáramos un cronovisor a este majestuoso templo de la Historia, no de la cristiandad, sino de la Historia. Porque su importancia sobrepasa con creces el valor religioso que se le pueda dar.

 

 

2 Comments

  1. Francisco Hernandez

    Publicado el 2 de mayo de 2019 en 03:12

    Hola! No he podido bajar los episodios desde mi app de podcast, desde el 14 de abril…

  2. Isidoro Otero Cabrera

    Publicado el 2 de mayo de 2019 en 21:18

    Soy Isidoro Otero, Profesor de Historia y académico correspondiente de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera. En 2015 publiqué un libro titulado “James Douglas. La cruzada de Bravehart”.
    La primera noticia de esta historia la encontré en una plaza de Teba, villa de la provincia de Málaga. Está impresa en un monolito de piedra que en letras doradas hace referencia a un rey escocés, a su más leal caballero, y a una aventura medieval y contemporánea.
    Todo construido y aderezado a través de lecturas e investigaciones en las que confluyen caballeros templarios, monjes guerreros de hábitos blancos con la Cruz Paté y guerreros nazaritas, como anhelaría la más consumada novela histórica. Por eso el cine ha recreado los antecedentes de estos hechos en la película “Brave heart” que gira en torno a la independencia de Escocia conseguida por Robert the Bruce, Roberto I, en la que Mel Gibson interpreta a uno de los héroes, William Wallace, que al final sería traicionado y Bruce se convertiría en rey. Lo que explico en mi libro es la continuación de esta historia y corregir la visión errónea de Hollywood al atribuir la expresión “Brave heart” a Wallace, siendo ese “Bravo Corazón” el del rey Roberto, el que James Douglas llevaba colgado para consagrarlo en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén y que luchará contra las tropas musulmanas al entrar en combate en las estribaciones del río Guadalteba, puerta de entrada a la Serranía de Ronda.
    Corazones embalsamados, un guerrero que lo lleva sobre su pecho, y cuyo corazón acabará también siendo momificado. Motivo de excomuniones, un rey privado de recibir la unción papal, los santos Sacramentos, las indulgencias, por el asesinato en un lugar sagrado, por profanar una iglesia franciscana, y unos caballeros abocados al mismo destino por participar en la extracción del corazón de su monarca.
    Abadías en ruinas, caballeros que participaron en la cruzada y que están enterrados en pequeñas capillas, como la de Santa Brígida o la de Rosslyn, para algunos un libro esotérico-templario en piedra, que cuenta con cientos de relieves, capiteles y otros detalles decorativos como las supuestas plantas de maíz, una representación que demostraría que un antepasado de los Sinclair descubrió América antes que Cristóbal Colón.
    Una familia y un objetivo a cumplir, una responsabilidad histórica sentida por el conde de Selkirk y el conde de Douglas-Hamilton, una empresa fallida, inacabada. Un corazón embalsamado, perdido durante siglos. La historia ha hablado, la promesa fue satisfecha. La Jerusalén eterna podía estar en la orilla más cercana del Mediterráneo.
    He intentado esbozar algunos de los temas que trato en mi libro. Si les interesa estoy dispuesto a colaborar. Para ello les facilito mi móvil: 699316281. Atentamente. Isidoro Otero.

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